Duarte y Su Renovación

Duarte y Su Renovación

Escrito Por: Camilo Velásquez

Henry Duarte es el técnico más ganador en la historia del fútbol nicaragüense, el 2015 fue un año de ensueño para Nicaragua de la mano del técnico tico. Las dos victorias sobre Anguila representaron una inédita clasificación a segunda ronda en las eliminatorias de CONCACAF rumbo a la Copa del Mundo de Rusia 2018, los dos triunfos contra Surinam una, hasta entonces, platónica ilusión de tercera ronda y el triunfo en Kingston el nirvana futbolístico. Lamentablemente, la vuelta aquel 8 de septiembre nos regresó a la cruda realidad en un partido donde Duarte se equivocó.

Siempre he sostenido que la continuidad en los procesos es indispensable para garantizar un desarrollo sólido y por lo tanto, la renovación del técnico nacional es no solo acertada, sino también necesaria. El nuevo Presidente de FENIFUT, Manuel Quintanilla, había establecido que la renovación era el principal objetivo de su interina administración y parece haberlo logrado. ¡Bravo! Tendremos a Henry Duarte y su proyecto durante varios años más y será Qatar 2022 (o lo más cerca que podamos estar) el objetivo de todo este proceso.

Sin embargo, de la mano de la renovación de Duarte deberían llegar modificaciones a lo interno de nuestro ente rector. Las principales variantes deben ser de logística, la Federación debe hacer un plus esfuerzo por mejorar las condiciones de la Escuela de Talento para todas nuestras selecciones, garantizar la llegada de patrocinios y finiquitar una multiplicación en la cantidad de partidos amistosos que disputamos en TODAS las categorías.

Pero también se deben aplicar medidas de control al accionar de Henry Duarte. Nunca un monopolio es positivo ¡nunca! Lamentablemente el tico se ha apropiado de las selecciones nacionales en todos sus niveles imponiendo técnicos, convocatorias, alineaciones, sistemas de juego e incluso ha llegado a tomar control (al dirigir) de las selecciones nacionales Sub-20 y Sub-17 a pesar de tener a técnicos que en teoría son responsables de esos procesos.

De la mano de la renovación debe llegar también la implementación de una comisión técnica de Selecciones Nacionales, no para mangonear a Duarte (tal y como hace el con los técnicos en categorías inferiores) pero si para evaluar, sin ser juez y parte, el trabajo realizado por nuestras representaciones. Por poner un ejemplo puntual, no es posible que Henry Duarte haya calificado el accionar de la Sub-20 en Panamá como positivo. ¡El accionar de ese grupo de jugadores no fue positivo! El torneo fue un desastre y fuimos, no solo derrotados, sino que ampliamente superados por Panamá, El Salvador y Honduras. Y a pesar de haber derrotado a Guatemala, con más fortuna que fútbol, dejamos mucho que desear. ¿Cómo va a evaluar Duarte un trabajo negativamente cuando fue el quien dirigió? A eso me refiero con exigir la presencia de una comisión que evalúe sin ser juez y parte.

La Sub-17 tuvo una honrosa presentación al conseguir victorias frente Honduras y Belice y marcar un hito en historia de esta categoría que nunca había ganado. Sin embargo, perdimos el partido más importante y lo perdimos por falta de reacción en el banquillo. Dio la impresión que el estudio realizado al rival fue pírrico y, una vez más, nos quedamos al borde de tocar el cielo.

Otro problema que deberá resolver la FENIFUT con Henry Duarte es su desvinculación con jugadores por motivos desconocidos. El ejemplo más reciente fue la humillación a la que sometió al jugador de la Sub-17 Misael Álvarez a quien insultó públicamente luego de ser expulsado en el partido contra Belice. No conforme con eso, Duarte aisló al jugador completamente imposibilitándolo de tomar parte con cualquier actividad de la Selección incluyendo asistir al estadio para poder ver el partido definitivo contra El Salvador, olvidándose de que estos son muchachos en formación y no soldados.

Otro ejemplo es la decisión de no convocar a Carlos Chavarría mientras “juegue en una liga de cuarta división”. El caso de Chavarría es una clara muestra del dualismo generalizado de Duarte, hace 5 meses mientras estábamos en Panamá el propio técnico me dijo: “Carlos tiene la misma calidad técnica que Alexis Sánchez o Gonzalo Higuain”. ¿Cómo va a ser posible que un jugador con tantas virtudes deje de ser considerado por jugar en una liga que no agrada al director nacional? O ¿será que existen otros intereses relacionados al fichaje de Chavarría de los que desconocemos?

Vamos a suponer que no, que no existen intereses relacionados al fichaje de Chavarría que hayan generado molestias en Duarte, pero entonces ¿Cómo es posible que haya convocado a dos completos desconocidos a un microciclo de la Selección? Se tratan de Brayan Bonilla y Oscar Urroz, ambos jugadores del Sporting de San José, un equipo que milita en la Segunda División de Costa Rica lo que nos obliga a preguntarnos ¿Qué tiene la segunda división tica que no tenga la cuarta de España? También es necesario señalar el desenamoramiento con Raúl Leguías y Franklin López, dos jugadores que no tienen reemplazo de cara a la Copa Centroamericana en enero.

La continuidad de Duarte es positiva, pero el seleccionador deberá de ver reducidas sus cuotas de poder por el bien del fútbol nacional, dejar trabajar a las selecciones menores con autonomía y ser consecuente con sus convocatorias.

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