Partidazo

Partidazo

Escrito Por: Camilo Velásquez

El olor a pólvora aun flota en el aire y el calor de los cuerpos que han quedado en el camino demuestra con claridad la cruenta batalla. A un lado del camino los restos de cebollas cercenadas dejan en evidencia la valentía del perdedor, pero las hojas rasgadas de los libros al otro lado denotan el sufrimiento soportado por el vencedor.

La Universidad salió con las manos en alto en una batalla de toma y daca, en un partido intensísimo de ida y vuelta que representó el mejor partido de la Liga Primera, un producto que nos han querido vender, pero que ha quedado muy lejos de lo planteado. De hecho, si todos los partidos fueran como este, la Liga sería un espectáculo brutal. Lamentablemente, el tipo de partido que Cebolleros y Universitarios nos dieron está en peligro de extinción.

¿Quién es Emiliano Barrera y de donde lo sacaron? Es necesario aplaudirle al argentino la valentía que mostró el CD Sébaco que fue un equipo que en ningún momento especuló en cuidar el punto. Los matagalpinos mostraron una dignidad que quisieran tener los llamados “grandes” y fueron a buscar el partido en todo momento. Fue inevitable recordar las palabras de David Faitelson cuando se refirió a Román González en su más reciente pelea contra Carlos Cuadras, en esa ocasión el periodista mexicano alabó el coraje del pelador pinolero que salió a pelear sabiendo que la pelea estaba ganada y no corrió ni fue hacia atrás en ningún momento. Así fue el Sébaco, valiente y con el inevitable gozo del deber cumplido, siempre buscó el partido y no quiso ser mezquino aunque lo pagó caro.

El intercambio fue esplendoroso desde el primer momento, al 10’ Raúl Leguías quedó en un mano a mano con Juan Martínez, pero el arquero salió bravamente para despejar, en el rebote, Henry García probó a marco, pero Martínez ya había regresado a su fortín. La UNAN entendió que su favoritismo era evidente y fue hacia adelante, al 18’ un gran centro de Juan Carlos Rosales no pudo ser definido por César Lacayo que remató con su cabeza por arriba. Al 21’ un perfecto cobro en tiro de esquina de Henry García fue desperdiciado por Rodrigo Hernández que no supo rematar y al 22’ un desborde de Renán Lalín hasta línea de fondo no encontró rematador mientras se paseaba frente al marco sebaqueño.

Ante la falta de gol universitario, el CD Sébaco entendió que ya no es aquel equipo frágil del Apertura y la falta de pegada rival lo animó para tratar de hacer daño. La colectividad del equipo matagalpino es su principal virtud, pero la presencia de individualidades interesantes le permite salir a flote por momentos. ¡Qué buen jugador es Anderson Acosta! El delantero, con raíces hondureñas, es atrevido e irrespetuoso, va siempre con la intención de marcar goles y su velocidad lo convierte en un elemento de peligro. Fue al 24’ cuando Acosta desbordó por izquierda e hizo ver a Ever Benítez como de trapo, centró para ver como Oscar Castillo despejaba su remate, en el rebote, Joel Rivera se animó a pegarle de una forma tan extraña que no se deja describir, pero la verdad es que marcó un golazo impresionante para establecer el 1-0.

El derecho a piso siempre debe de pagarse y mientras los Cebolleros celebraban, la Universidad consiguió conducir la pelota hasta el área rival de la mano de Henry García que puso un centro precioso para que Raúl Leguías, intacto, marcara el empate apenas un minuto después. Antes del descanso, al 32’, Anderson Acosta volvió a probar a marco al quitarse la marca de Benitez, pero Palomino envió a la esquina para salvar a la UNAN.

Edward Urróz envió a Luis Martínez en el complemento en lugar del desaparecido César Lacayo y el panameño mostró su olfato de gol al 52’ tras un gran pase de Henry García y una magistral definición. En la anotación el CD Sébaco reclamó una posición fuera de juego que, debido al mal ángulo de la televisión, no pudo ser comprobada.

Sébaco no bajó los brazos y en el 57’ estuvo a punto de empatar con un cabezazo de Jorge Florentín que fue desviado por un genial vuelo de Castillo Palomino. Es justo destacar el trabajo del defensor paraguayo que ha venido a aportar cosas positivas en su humilde equipo. Pero el empate no pudo ser evitado por el guardameta colombiano al 61’ cuando Anderson Acosta de cabeza estableció el 2-2.

Entonces el partido se abrió, los dos se involucraron en un intercambio de golpes demasiado atractivo que pudo inclinar el partido para cualquiera de los dos bandos. Al 62’ Acosta volvió a permitir que Palomino se vistiera de héroe con un tapadón que fue replicado por Juan Martínez al otro lado de la cancha tras un disparo de Juan Carlos Rosales al 69’. Al 70’ Sébaco pudo sellar el triunfo, Anderson Acosta llegó a línea de fondo, un terreno que pisa como si fuese su habitad natural, y lanzó un pase cruzado que no pudo ser definido por Bryan Ríos.

El empate era justo marcador para un partido parejo, pero ¿Quién dijo que en el fútbol hay justicia? En este deporte cruel gana el que marque goles y la UNAN encontró en el tipitapeño Juan Carlos Rosales la clave para llevarse tres puntos importantes. Al 84’ Rosales se encontró una pelota en el borde del área y disparó lo suficientemente mordido para anular el lance de Juan Martínez y establecer el marcador final.

La Universidad se enrumba a los puestos de altura en los que está presupuestado a estar, sobre todo buscando el segundo cupo a Liga de Campeones mientras que el CD Sébaco sigue sumando adeptos a una secta de amantes de las historias cenicientiles y del fútbol atrevido.

Por partidos como este, que fue un partidazo, es que vale la pena ver fútbol.

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